
Este año llego casi a tiempo. Planto las habas solo una semana más tarde de lo que aquí recomienda el refranero, para día de El Pilar, el 12 de octubre. La verdad es que esa fecha era la buena este año, porque la luna estaba llena y dicen que hay que plantarlas en los dos días anteriores o posteriores. Pero ese festivo yo conducía al amancer por una autopista hacia el sur de Tarragona, la luna llena enfrente, el sol en el retrovisor. Una semana de trabajo urgente, ¡no se puede estar en todo!
Pruebo a plantar dos variedades que me regaló mi madre: aguadulce o sevillana (semitemprana, tallos violetas, vainas grandes alargadas, granos de color crema tostada) y muchamiel (muy precoz, planta de porte medio, tallos rojizos, vainas colgantes, grano color crema tostada). Por primera vez, hago el experimento de poner en remojo una parte de las semillas, un día antes de plantarlas, para adelantar la germinación. Compararemos con las sembradas normalmente.
Preparo el suelo cavando lo que puedo, sin matarme, quizá 25-30 cm, pero ni soñar con los 40 cm que es el máximo que recomiendan los manuales. ¡Eh, que esto era un pedruscal! Pongo algo de compost y ¡a jugar!
Plantar habas tiene algo de cuento de niños: un agujero cada palmo, tres semillas dentro, a tres dedos de profundidad, en hileras a tres palmos de distancia. Aquí el suelo es calizo y el clima lo suficientemente húmedo como para no tener que regar. Esperamos que en primavera crezcan unos plantones altos y frondosos, con unas vainas mágicas.
Los trabajos intermedios consisten en una o dos escardas, con cuidado, que las habas son plantas frágiles, y hacer lo que se pueda a mano o con chorro de agua si aparece pulgón. Aquí, los pulgones negros atacan dos o tres plantas por año, pero las demás crecen tranquilas. Todavía no he probado eso de despuntar los tallos a partir de la séptima flor, lo que previene la invasión.
Para poder comer habas frescas todos los meses de primavera, el truco es plantar unas hileras cada mes, entre octubre y enero. El exceso de producción lo congelamos, aunque podríamos dejarlas para habas secas.
Ya os contaremos como va.